____ ____ ____ ____ ____ Oliver Laufer: Muere Gladys Marín

Monday, March 07, 2005

Muere Gladys Marín

Vías de inspiración es lo que en ocasiones necesita un liberal desecho por ser espectador tercero de un mundo que entre sacudidas se desmorona por los viles cabales de la ignorancia, madre consecuente del fanatismo. Y las afanosas premisas pasionarias. Aquello que se dice sin pensarse antes. Yo lo pienso ciento sesenta millones de veces. Cien millones a la izquierda y otros sesenta a la derecha. Porque para empezar no hay diferencia alguna entre fascismo y comunismo. Pero al fin y al cabo éste será un artículo cuadrado, como todos, dependiendo de los ojos que lo lean.
Chile es una versión relativamente light de la España del siglo XX. Un país de zarandeo entre los polos extremos, que dejó por mucho tiempo a un lado, en este caso ni el izquierdo ni el derecho, a la libertad. Palabra bendita, que en ocasiones deberíamos apreciar un poco más, porque dependemos de ella, dependemos de ella en todo.

Hoy ha muerto Gladys Marín, la presidenta del Partido Comunista chileno. Lo abrumador ha sido el duelo nacional que originó la muerte de la liberticida. Al finalizar la segunda guerra mundial, tras celebrarse las primeras elecciones democráticas en Francia posteriores a la invasión nacional-socialista, el Partido Comunista obtuvo 159 diputados, seguido de los 152 del Partido Socialista y otros 159 del Movimiento Republicano Popular. La resistencia en Francia al invasor nazi no dio un daño excesivo, pero originó un fuerte sentimiento de agradecimiento popular hacia los principales resistentes, que no fueron sino los comunistas franceses. Esto se trasladó a las urnas electorales, en las que por primera vez en la historia de Francia, a pesar de su ya influyente ideología socialista, se conformaba un gobierno de coalición entre la izquierda más radical de la República. Guillotina de nadie esta vez, sino de la hambrienta economía europea, que además de echar en breve al gobierno tripartito renació gracias a la ayuda norteamericana del Plan Marshall, que propició el tragarse cualquier sentimiento antiamericano, prejuicio ya emblemático y folclórico de Europa.
En el caso de Marín ocurrió básicamente lo mismo, excluyendo el hecho de que, por suerte, nunca se hizo con el poder de Chile, que ya mucho había vivido, demasiado, a lo largo del siglo XX.
Marín había sido desde sus inicios en el PC simpatizante de la dictadura cubana y enemiga radical de cualquier idea de libertad individual. Su marido, al igual que otros tres mil chilenos, fue asesinado durante la terrible dictadura de Pinochet. Vivió en Costa Rica y regresó a Chile donde se mantuvo bajo la sombra de la clandestinidad durante años. Ocho años después del final de la dictadura, es elegida candidata a la presidencia por el Partido Comunista, puesto que obviamente no obtuvo.
Pero tras la figura luchadora y pseudo-democrática de Marín se esconde una clara enemiga de las libertades y derechos de la persona en el mundo. Marín fue la primera en condenar el apoyo del gobierno chileno a los Estados Unidos tras la terrible masacre del 11 de septiembre de 2001, que en cifras no se aleja para nada a la del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. En Afganistán se ocultaba el principal centro de operaciones de Al-Qaeda; además, en ese mismo país se ocultaba el enemigo público número uno. Osama Bin Laden no es tan sólo enemigo del capitalismo, y por consiguiente de EE.UU. Es enemigo de cada uno de quienes conformamos la Humanidad. Cada uno de los que pensamos que la vida es nuestro bien más preciado, y eso, en la moral más íntima del individuo, incluye incluso a los comunistas. En Afganistán las mujeres eran torturadas hasta la muerte, la libertad de elección, de expresión, de credo: todo había desaparecido. Las niñas salían a las calles con un burka, en grupo, excluidas del mundo, violadas al antojo de los talibanes. Marín defendía ese modo de vida, al negar la liberación de un pueblo oprimido por férreas dictaduras similares a las que habían acabado con la vida de su marido en Chile. Marín defendía el terrorismo, justificaba los actos terroristas con la más sutil indiferencia ante la masacre Talibán hacia el pueblo afgano. Violaba el principio de sus creencias religiosas (católica) al justificar una guerra a su credo, al de millones de personas en cada uno de los rincones del mundo. Su guerra contra la libertad no fue sino un camuflaje indirecto de una guerra contra la vida y los derechos, por el mero hecho de mantener vigente una doctrina que se había llevado consigo millones –cien millones, para ser preciso- de vidas. Allende dijo que “la historia es nuestra y la hacen los pueblos”. Eso quedó claro el 9 de noviembre de 1989, el 6 de junio de 1944, el 3 de junio de 1989, el 16 de marzo de 2003, y día tras día queda plasmado en la retina de cada uno de los millones de occidentales que ya no viven oprimidos por los extremos políticos, por las temibles dictaduras marxistas y fascistas, las cuales aún hoy tienen seguidores. Chile fue una versión dúctil de España. En tres años demostró con Allende hasta qué punto puede llegar el Estado absoluto. Aquí vivimos una República sacudida por el fanatismo político. El mismo fanatismo que llevó a ambos países a espantosas dictaduras injustificables que finalizaron con el simple anhelo de libertad de los demócratas. Así fueran los economistas de Chicago o los Tecnócratas del Opus Dei, la apertura a la libertad en ambos países ha supuesto una concepción nueva del mundo, ya no materialista, ni planificada, ni mucho menos genocida. Una concepción libertaria, a medias, vitalista, a medias, y objetiva, a medias.

Marín hizo mucho por la juventud chilena según algunos. Saddam Hussein también hizo mucho por algunos sunitas, y Yasir Arafat por miles de niños palestinos. Hitler era encantador con los más jóvenes, y Chávez, amigo de Marín, ha dotado de todos los medios posibles a las escuelas bolivarianas, ¿a costa de quién?
Gladys Marín decía que "las utopías es posible realizarlas cuando hay voluntad, cuando hay decisión y cuando sabemos trabajar con la gente". Yo creo que la libertad es posible alcanzarla cuando hay voluntad, cuando hay decisión y cuando dejamos trabajar a la gente. Cuando sabemos ver como funciona el mundo, cuando miramos la historia con objetividad absoluta. Cuando no olvidamos que detrás de una anteposición hay mentes libres, cuando no olvidamos que detrás de un burka hay belleza, anhelo de vivir como los demás lo hacen, incluidos los chilenos. Cuando superemos las barreras de la ignorancia, que no es tarea fácil.

Que descanse en paz.

2 Comments:

Blogger moises said...

Objetivista a medias???
Se nota que estas muy seguro de tus convicciones viejo. Ten cuidado en caer en la creencia, alli ya nadie serio te podria hacer caso.

En cuanto a Gladys Marin, te cuento que soy chileno y se muy bien quien fue Gladys.
Por un lado podremos criticarle muchas cosas, ustedes le podran criticar su adhesión al comunismo y su apoyo a todo lo que estuviera contra estados unidos. Pero en primero lugar, ella fue la principal figura y lider de la izquierda marxista en chile post dictadura. En segundo lugar, lo que dijo sobre las torres gemelas era un sentimiento extendido por toda america latina. En argentina decian "me da pena, pero se lo merecian". Es un asunto complicado, pues no se puede justificar la muerte de inocentes. Pero EEUU es experto en asesinar inocentes en estas tierras. En El salvador asesinaron a campesinos y curas, en Nicaragua la contra financiada por EEUU asesino a miles de campesinos, en Chile, los militares traidores entrenaron sus jerarcas en la escuela de las americas de Panamá, apoyada y financiada por EEEUU, este además financió atentados terroristas de grupos ultra derechistas.
Entonces, querás decir que las vidas norteamericanas vales mas que los miles o millones de latinos y personas de otros pueblos que han sufrido su yugo?
Además, EEUU ahora sabe que es sufrir una guerra en su interior, un ataque bélico en su propio territorio, pues la guerra de secesión fue entre norteamericanos esclavistas y no esclavistas, y Pearl Habor fue un ataque a una base norteamericana en Hawai, a miles de kilómetros de sus costas del pacífico.
Quizá tu juicio no sería el mismo al hablar de personas como Onofre Jarpa y Jaime Guzmán, quienes justificaron el golpe de Estado en Chile, pero fueron artifices de la instauración del libre mercado. Aunque como ya sabrás como hombre culto, que ellos idearon la constitución de 1980, antidemocrática y excluyente.

7:48 PM  
Anonymous Eyecessorize said...

Good post

7:11 AM  

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