____ ____ ____ ____ ____ Oliver Laufer: El Milagro de Chile y nuestro futuro

Thursday, November 03, 2005

El Milagro de Chile y nuestro futuro

Hace poco leía un comentario donde se me acusaba de propagandista del neoconservadurismo y se me acusaba, a su vez, de alejarme a sabiendas de la verdad objetiva para transformar un tema concreto, en este caso el modelo económico chileno y su sistema de pensiones, en algo que no es realmente. Por lo que, según mi crítico, debía de dejar de leer a Hayek y a Red Liberal, y centrarme en la lectura crítica para llegar a una verdad objetiva dentro del asunto. Ya que el sistema de pensiones de Chile implantado por los economistas de la Escuela de Chicago, es una de las peores cosas que le ha podido pasar al país.
Obviamente, el comentario se sustenta en una falacia histórica muy típica y consiste en una táctica para relacionarme con lo que mi crítico llama neoconservadurismo (Liberalismo económico, pensiones privadas) y propagandismo panfletario (datos objetivos), donde además yo trasformo la historia y los resultados empíricos para lograr un fin adverso. En pocas palabras, al apoyar el sistema económico que introdujeron los Chicago Boys, estoy apoyando una deshumanización de la macroeconomía. El argumento a pesar de todo es bonito, pero lamentablemente se sustenta en un terrible dogma falace y por tanto mediante el presente artículo voy a demostrar como, a través de datos históricos objetivos y empíricos, el sistema de pensiones de Chile y el modelo de libre mercado ha traído las mejores consecuencias económicas y sociales al citado país y han contribuido sustancialmente en abrirle las puertas a la democracia, mientras que el socialismo profundizó grotescamente la pobreza de la nación chilena.

Uno de los tantos problemas del sistema de pensiones público es que por obligación se encuentra en vías de extinción a medio plazo. Esto se debe a que la socialdemocracia, transferir dinero de un grupo de individuos a otro grupo, por razones biológicas no se podrá sostener en el futuro. La esperanza de vida de las personas está aumentando vertiginosamente en la sociedad occidental, esto significa que viviremos más años y que, como consecuencia, aumentará el número de jubilados y su longevidad. Se estima que en el año 2050 en España los ancianos ocuparán un 31,5 por cien de la población, mientras que las personas en edad activa y con un trabajo digno serán muchas menos. Por lo que, o transfieren una enorme parte de su sueldo al Estado para que este alimente a los que dependen de él insuficientemente, potenciando las políticas marxistas con respecto al aumento de la natalidad, o dejamos que la naturaleza ejerza sus efectos secundarios en la economía planificada.
El Estado como se entiende en Europa occidental y sobre todo España, no sólo paga las pensiones sino que sostiene un sistema sanitario nacional y un sistema educacional nacional, además de que debe mantener en nómina a los desempleados. El gasto público también afecta al ejército, a todos los funcionarios estatales, al mantenimiento de las infraestructuras y el patrimonio cultural del país y la subvención de empresas privadas, empresas estatales y la subvención de las artes cinematográficas, así como todas las artes en general. Aunque esto sólo abarca un pequeño sector por el que son necesarios unos impuestos bastante elevados. La proyección futura de la socialdemocracia no sólo empeoraría infinitamente el modo de vida humano de no llevarse ninguna acción a cabo, sino que el Estado se vería incapaz de sostener con su arcas a los que, por cultura general, dependen de él. Entonces, por obligación, el Estado todopoderoso de la Europa actual se irá minimizando con el paso de los años si no quiere sumir al continente en la miseria. Y para minimizarse, la sociedad comenzará a ser independiente y autosuficiente.

En Chile ocurre absolutamente lo mismo, el número de jubilados está aumentando constantemente, pero además de que las consecuencias futuras serán enormemente positivas, las consecuencias actuales de la reducción estatal y de un sistema de pensiones privado han hecho que el país, Chile, se convierta en uno de los más ricos y prósperos de América Latina. Este sistema, asimismo, no es aún del todo perfecto: tiene todavía defectos derivados de un Estado paternal. Pero sus consecuencias, como veremos a continuación, han sido sumamente positivas.

Un sistema de pensiones privado de un individuo es financiado por el mismo individuo, mientras que un sistema de pensiones público es financiado por todo aquel que paga impuestos, mientras que el Estado es el que decide qué cantidad de dinero se le asignará al individuo que recibe su pensión. En un sistema privado no ocurre esto ya que el individuo, al haber diversos Fondos de Administración de Pensiones, se decantará por el que le traiga mayores beneficios. En vez de pagar altísimos impuestos, donará una pequeña parte de su sueldo, el 10 por ciento en el caso de Chile, y este dinero será destinado al fondo de pensiones que en el futuro le mantendrá. Anteriormente el sistema público de reparto quitaba el 20 por cien del sueldo para sostener las futuras pensiones. Al no tener que entregar por obligación ese dinero al Estado –ni siquiera uno está obligado a formar parte de un sistema privado de pensiones si no lo desea- el dinero del sueldo derivado del esfuerzo de realizar un trabajo será destinado al consumo propio y no para financiar actividades ajenas a la persona. Los individuos que no son por obligación, como en España, dependientes del Estado, podrán utilizar su dinero para lo que deseen, por lo que no serán necesarios los impuestos elevados yaumentará el nivel de vida.

El defecto del modelo chileno viene de los antiguos pensionistas. Muchos de los que cobraban una pensión del Estado antes de introducir el nuevo sistema se les ha permitido seguir cobrando su pensión estatal si así los desean, pero es un defecto temporal y necesario, y la gran mayoría, asimismo, prefiere el nuevo sistema privado ya que da más. De la misma forma, los trabajadores que no se encuentran dentro de la economía formal no pueden participar en un sistema de pensiones y los desempleados no cobran ningún dinero ni de sus ahorros para las pensiones privadas ni del Estado, a quien no le corresponde mantenerle. Pero ahora observemos las consecuencias históricas, objetivas y empíricas, las consecuencias reales del sistema privado de pensiones en Chile, a lo largo de estos veinticuatro años.

Durante los tres años de Salvador Allende en el poder la inflación aumentó hasta un 300 por ciento, la expropiación llevada a cabo por su gobierno y la intervención de empresas privadas, basándose en un antiguo decreto constitucional que permitía intervenir las empresas que no alcanzaran unos cánones establecidos, hizo que la economía cayera por los suelos y la Planificación Centralizada se vio incapaz de lograr esa competitividad que necesitaban los comercios expropiados, por lo que las empresas, es decir, el Estado quebró. Sin embargo las arcas del Estado continuaron sosteniendo insuficientemente los sueldos e infraestructuras, y la expropiación de tierras y propiedades continuó. Los bienes básicos, como ya comenté, no llegaban a sus consumidores. Comenzó a aumentar el hambre y la pobreza, dos de las principales consecuencias del socialismo y, como detalle, nacieron esos conocidísimos cacerolazos que lamentablemente también se llevarían a Argentina, y muy a mi pesar, hoy los venezolanos los escuchan casi a diario.
Cuando la dictadura de Pinochet aceptó a los Chicago Boys se fijaron unas pautas a corto plazo, como la disminución del gasto público, la liberalización de empresas, una casi total liberalización económica, aunque también un ligero aumento del PIB. Al principio las consecuencias fueron terribles, disminuyeron las exportaciones y se disparó el desempleo. Pero una vez estabilizado el sistema, la economía dio un giro brusco y comenzó a mejorar exageradamente. Pensaron que se trataría de una consecuencia inmediata y temporalmente reducida, pero ya han pasado más de dos décadas y la economía chilena continúa en auge constante.
El crecimiento medio del Producto Interior Bruto en los últimos veinte años ha sido del 4,6 por cien. Las personas disfrutan hoy de una mayor capacidad de ahorro, ha aumentado la inversión, han crecido las exportaciones, la calidad de vida de los trabajadores ha mejorado. El consumo ha crecido convirtiendo a Chile, antiguo bargueño socialista donde el hambre era gran protagonista y antigua dictadura retrógrada donde las torturas formaban el día a día de sus gentes, en la sexta economía de América Latina, en una gran democracia representativa y en un país con el ojo puesto en el futuro. Mientras que aquí en Europa se balbucea con rabia en un conocido idioma keynesiano que nada de eso ha ocurrido nunca.

3 Comments:

Blogger Oliver said...

Enlazo
un artículo de José Carlos Rodríguez
que él mismo recomendó ante unas dudas
que yo tenía en el asunto.
Siguiendo la misma línea, a José Piñera le gustó el artículo de José Carlos. Y
yo recomiendo desde aquí el Website de
don José Piñera quien dirige el Centro
Internacional por las Reformas de las Pensiones.

Asimismo, recomiendo este artículo de El Cato titulado

Chile: libre comercio y previsión privada.

Así como los
diez primeros enlaces
-valga la rebundancia, y más- de Google en el asunto
de el Envejecimiento de la Población.

9:38 PM  
Anonymous Anonymous said...

Mira, yo soy Liberal, y te digo que un sistema de que las AFPs es un problema. Ya que esta establecido por LEY, es decir, yo no puedo "no invertir en la AFP", ese sucio proteccionismo bajo la máscara del Liberalismo, tan característico del Régimen, y que aún repercute ahora, al parecer defiendes las medidas de estos tipos, que privatizaron empresas, pero sin generar Libre Competencia, si no que lo hicieron sólo para deshacerse del déficit público, lamentablemente, ahora sufrimos de oligopolios protegidos por el Estado por culpa de tus reformas "Liberales", y dices que estamos cerca del Liberalismo, aprende en qué se basa, no es sólo privatizar porque sí. Tiene toda una filosofía detras.

11:23 PM  
Blogger Oliver said...

Estimado lector liberal:

La privatización, la liberalización, como usted siendo liberal sabrá, es el primer paso para afianzar el correcto funcionamiento de una economía libre. Las empresas se privatizan porque este fenómeno colabora en el progreso de la sociedad y la macroeconomía. Es decir, la libre competencia es una consecuencia de la liberalización de los medios de producción. En su tuteo criticó usted “mis reformas” liberales. Se equivoca. Son las reformas de “esos tipos”, Milton Friedman o F.A Hayek, dos de los principales promotores de la libre competencia en el siglo XX, las que se aplicaron a Chile.
Corregir el déficit público es también una acción macroeconómica sumamente coherente en una sociedad que pretende fomentar el comercio y la prosperidad. ¿Cuáles serían, en su defecto, las acciones que se deberían de llevar a cabo? Despaternalizar unas pensiones que han repercutido en una explosión económica, objetivamente hablando, sin precedentes. Estoy de acuerdo.
La filosofía que ambos defendemos dice que, tras la observación empírica y sus resultados, cuando los medios de producción se encuentran en manos privadas las economías son más prósperas y el nivel de vida y riqueza mucho mayor. Cualquier individuo o grupo puede acceder a estos si tiene el potencial para hacerlo. Privatizar empresas y privatizar pensiones, aunque le moleste, es el primer escalón filosófico del liberalismo económico. Y es el primer paso, también, para que pueda haber una libre competencia próspera.
Le invito a España para que vea cómo funciona un sistema de pensiones público o a Venezuela para que vea los resultados de la intervención estatal y las trabas al sector humano.

12:06 AM  

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